Motor, caballos y esports

Este es el terreno donde el régimen legal más se aparta del habitual: los caballos tienen licencias propias, y los esports ni siquiera cuentan con una norma específica.

Las apuestas hípicas se rigen por licencias singulares de contrapartida, mutuas y cruzadas, distintas de las deportivas. De los galgos, la Fórmula 1 y MotoGP no se dice nada especial, salvo que se apuesta sobre ellos como sobre cualquier evento con resultado incierto.

En los esports y las apuestas virtuales no hay regla establecida, así que no se califican como permitidas ni como prohibidas.

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